Querido 2016

Querido 2016:

Este año no quiero los típicos propósitos que uno pone año tras año. Este año quiero que sea diferente.

Quiero hacer lo que me de la gana, disfrutar y vivir.

Quiero dejar de frustrarme por cosas que no dependen de mí.

Quiero sacar siempre el lado bueno de las cosas, no enfadarme por tonterías y con quien menos lo merezca.

Quiero darle a cada detalle la atención que se merezca.

Quiero cuidar de los míos pero nunca dejarme de lado a misma.

Quiero perder trenes si nunca los quise coger; quiero coger otras a los que no esperaba subirme.

Quiero llegar corriendo a todas partes, o llegar antes de tiempo.

Quiero mancharme los zapatos.

Quiero despeinarme.

Quiero romperme la ropa.

Quiero caerme y levantarme.

Quiero llorar de la risa, o de pena, qué se yo.

Quiero reír.

Quiero bailar hasta que no pueda más.

Quiero cantar hasta que me quede afónica o llamen a la policía, lo que llegue primero.

Quiero viajar, quiero volar.

Quiero recuerdos.

Quiero personas.

Quiero equivocarme y aprender

Quiero dormir, soñar, estar despierta.

Quiero dejar de pensar. Sentir.

Quiero salir y entrar.

En definitiva, QUIERO VIVIR.

Es lo único que le pido al 2016.


Este ha sido un año de cambios, un año de tránsito que sin duda marcará un antes y un después. Como cada año, se dejan cosas atrás para comenzar otras o simplemente porque tiene que ser así, todo pasa por alguna razón.

Con esta lista de propósitos empecé el 2016 y así quiero despedirme de él, orgullosa de haber cumplido prácticamente todos.


Alba Cuartero, A by A.

Falso amigo.

Hoy me vino a visitar el miedo.

Me tendió la mano, y aproveché para atarle en la muñeca

la venda que me cubría los ojos.

Se puso nervioso, y trató de repetirme todas esas cosas

que antes habían funcionado.

Así que le dije:

No, esta vez voy a hablar yo.

 

Y así empecé:

Te disfrazaste de amigo.

Fingiste protegerme.

Fingiste darme abrigo,

hogar.

Eres tan horrible por fuera como por dentro.

Me contaste una mentira tras otra.

Me hiciste llorar

y fingiste consolarme.

Me contaste que solo hay que arriesgarse si vas a ganar.

Me compraste billetes para huir.

Te hiciste mochila pesada cada vez que quería avanzar. Diciéndome que no estaba preparada.

Fuiste jaula si quería volar.

Cárcel si quería ser libre.

 

Y no eres más que un falso amigo.

Pero este cuerpo ya no te aloja.

Y en esta mente ya no tienes habitación.

 

Según iba hablando,

te hiciste pequeño.

Y ya famélico,

desfalleciste.

 

Y entonces me di cuenta.

Cuanto más pequeña me hacía yo,

más grande te hacías tú.

Te alimentabas de cada oportunidad que dejaba escapar.

De cada “no” o de cada “sí”, si eso me iba a hacer grande.

 

Entonces,

Te puse cadenas por si revivías.

 

pegué un portazo 

tras de mi.

Ligera.

Tan grande como me sentía y dije:

Que te jodan,

voy a vivir.


Alba Cuartero, A by A.

Gilipollas.

Entraba por la puerta con sus amigas,

pero yo solo la veía a ella

Joder, ¿Hace cuánto que no hablamos?

Se me había olvidado lo guapa que está cuando se ríe

y mírala 

no para.

Me viene a la mente cuando la tuve riendo apoyada en mí,

o mientras jugaba a pegarme y yo la apartaba.

Está despampanante.

 

Menudo gilipollas.


Alba Cuartero, A by A

“No te vayas”.

Traté de que no te marcharas

Me agarré metafóricamente a tus piernas para impedírtelo

 

Como cuando de pequeña mi padre se iba a trabajar y le dije “no te vayas” ,

y se fue.

Como cuando quería jugar con mi hermana a las muñecas, y al llamar sus amigas al telefonillo la dije “no te vayas”,

y se fue.

Como cuando me arropaba mi madre y la dije “no te vayas”,

y se fue.

Como cuando alguna amiga prometió un “siempre” y aunque esta vez no lo dije, pero juro que pensé “no te vayas”

y se fue.

Y lo que me descolocó fue escuchar de tu boca el “no te vayas” 

( y se fue )


Alba Cuartero, A by A