Falso amigo.

Hoy me vino a visitar el miedo.

Me tendió la mano, y aproveché para atarle en la muñeca

la venda que me cubría los ojos.

Se puso nervioso, y trató de repetirme todas esas cosas

que antes habían funcionado.

Así que le dije:

No, esta vez voy a hablar yo.

 

Y así empecé:

Te disfrazaste de amigo.

Fingiste protegerme.

Fingiste darme abrigo,

hogar.

Eres tan horrible por fuera como por dentro.

Me contaste una mentira tras otra.

Me hiciste llorar

y fingiste consolarme.

Me contaste que solo hay que arriesgarse si vas a ganar.

Me compraste billetes para huir.

Te hiciste mochila pesada cada vez que quería avanzar. Diciéndome que no estaba preparada.

Fuiste jaula si quería volar.

Cárcel si quería ser libre.

 

Y no eres más que un falso amigo.

Pero este cuerpo ya no te aloja.

Y en esta mente ya no tienes habitación.

 

Según iba hablando,

te hiciste pequeño.

Y ya famélico,

desfalleciste.

 

Y entonces me di cuenta.

Cuanto más pequeña me hacía yo,

más grande te hacías tú.

Te alimentabas de cada oportunidad que dejaba escapar.

De cada “no” o de cada “sí”, si eso me iba a hacer grande.

 

Entonces,

Te puse cadenas por si revivías.

 

pegué un portazo 

tras de mi.

Ligera.

Tan grande como me sentía y dije:

Que te jodan,

voy a vivir.


Alba Cuartero, A by A.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.