De ciegos y barcos.

Sonríe, pero de verdad.

Ríe.

Sé feliz, aunque a veces te lo pongan difícil.

Abrázate. Quiérete. Mucho.

Mucho más.

Y no pares nunca.

Cuando tu alrededor no lo haga, aprieta más fuerte.

Tú sola puedes sacarte de esta. De todas.

Siente lo que tengas que sentir, pero ten cuidado.

¡Qué fácil es decirlo! Qué difícil hacerlo cuando vas cuesta abajo y sin frenos.

Conoce tu valor y nunca aceptes nada por debajo del mismo.

Si alguien te quiere en su vida, luchará por estar en ella, si no lo hace, tendrás que sopesar si es tu turno de hacerlo o de marcharte.

Sé tú misma, pero intenta no magnificar las cosas, en serio, hazlo por ti. Luego lo sufres tú.

Sigue buscando el lado positivo de todo. No pares, es lo que te hace seguir hacia adelante.

Confía en ti, siempre. “Haz lo que harías si te sintieras más seguro”.

Brilla con tu propia luz. No apagues a nadie.

Habrá ciegos que no te querrán ver, y otros que realmente no te vean. No sufras, en algún rincón habrá alguien que sepa verte.

Quién sabe, quizá también brille con el mismo color e intensidad. Sería maravilloso. Mágico.

No desesperes, tampoco esperes.

Vive.

No ates tu barco en cualquier puerto, por magnífico que parezca en un primer momento. Luego termina llenándose de deshechos de palomas y demás aves.

 Con el tiempo aprenderás a ver, en menos tiempo, lo que sí y lo que no.

Pero no serás infalible. Siempre hay un error más que cometer.

Para anotarnos otro tanto. Porque no somos perfectos, pero tampoco queremos serlo.


Alba Cuartero, A by A

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